¿Por Qué Me Siento Así? Entendiendo la Ansiedad y Depresión en Nuestro Día a Día



El Lenguaje de las Emociones


La tristeza es una emoción tan universal como respirar. Es una respuesta humana, natural y esperable ante los giros inevitables de la vida, como la pérdida de un ser querido, una ruptura sentimental o un conflicto personal. Tanto la Universidad Iberoamericana como la Fundación UNAM coinciden en que sentirnos decaídos o con el ánimo pesimista tras un evento adverso es parte de nuestra experiencia emocional normal. Sin embargo, en la quietud de nuestro mundo interno, a veces esa tristeza natural se siente distinta, más pesada y persistente, sembrando la duda sobre su verdadera naturaleza.


Cada año, la cultura popular intenta ponerle nombre a este malestar a través de conceptos como el "Blue Monday", catalogado como "el día más triste del año". Sin embargo, es fundamental aclarar que esta idea carece de sustento científico y surgió de una campaña publicitaria. Lo usamos aquí como un puente para transitar hacia una conversación más profunda y seria sobre la salud mental.


Es crucial distinguir la tristeza de la depresión. Mientras la tristeza es una reacción temporal, la depresión es un trastorno del estado de ánimo persistente. La depresión se diagnostica, como explica la Dra. Karla Chávez Mendoza de la IBERO, cuando un patrón de síntomas, principalmente indefensión y desesperanza, se mantiene por al menos dos semanas. Esta sensación de que "no hay nada que yo pueda hacer" y de que "la vida no tiene mucho sentido" empieza a afectar múltiples áreas de la vida.


La línea entre ambas puede ser borrosa. El propósito de este artículo es explorar esas señales internas y externas que nos indican cuándo el malestar que sentimos podría requerir un apoyo más profundo.


Ecos Internos: 5 Señales a las que Prestar Atención

Más allá de un diagnóstico formal, nuestro mundo interno y nuestro cuerpo nos envían constantemente señales de que algo requiere nuestra atención. Aprender a escucharlas es el primer paso hacia el bienestar.



El peso del pasado y la desconexión del presente

Un trauma no resuelto, como el duelo por una muerte o la pérdida de un trabajo, puede impedir que asimilemos la experiencia, haciendo que el dolor siga afectando el presente. Muchas veces pensamos que el malestar se irá solo, pero no siempre es el caso. Esta carga emocional se manifiesta a menudo como una pérdida de interés y placer en actividades que antes disfrutábamos, un fenómeno conocido como anhedonia. Si ya no te involucras en tu vida diaria o sientes una desilusión generalizada, es una señal de que algo anda mal. Es como llevar una mochila invisible que cada día pesa más, impidiéndote caminar con ligereza y disfrutar del paisaje del ahora.



Cuando el cuerpo habla lo que la mente calla

El malestar emocional y el estrés no siempre se expresan con palabras; a menudo, se manifiestan en el cuerpo. Este proceso, conocido como somatización, puede presentarse como dolores crónicos de cabeza o estómago sin una causa médica clara, defensas bajas que provocan resfriados frecuentes, o una notable disminución del apetito sexual. Desde una perspectiva psicoanalítica, el cuerpo se convierte en el escenario de un drama que la conciencia no se permite reconocer; el dolor físico es, a veces, un lenguaje más tolerable que el dolor psíquico. Escuchar estas señales corporales es fundamental, pues actúan como un lenguaje de nuestro mundo emocional que busca ser atendido.



El espejo de nuestras relaciones

Nuestros vínculos más cercanos son un reflejo de nuestro estado interno. Un indicador clave de que algo necesita atención es sentir un descontento persistente en relaciones importantes —pareja, familia, amigos— o experimentar dificultades para comunicar lo que realmente sentimos. A veces, no somos nosotros los primeros en darnos cuenta. Son nuestros amigos o nuestra pareja quienes notan los cambios en nuestro humor o comportamiento y expresan su preocupación. Esas observaciones son una señal valiosa. A veces, el primer paso es simplemente hablar con alguien, y la búsqueda de psicólogos cerca de nosotros se convierte en una necesidad palpable.



Cuando las herramientas de siempre ya no son suficientes

Todos tenemos estrategias para lidiar con las dificultades: hablar con un amigo, hacer más ejercicio, practicar técnicas de autoayuda. Sin embargo, llega un punto en que estas herramientas dejan de ser efectivas. Si has intentado varias cosas para salir adelante sin conseguir una diferencia notable, es una señal de que necesitas un tipo de ayuda diferente. Del mismo modo, el aumento en el consumo de sustancias como el alcohol o las drogas puede ser un intento fallido de regular un estado anímico que se ha vuelto insoportable, una forma de automedicación que enmascara emociones que, en realidad, necesitan ser escuchadas y procesadas.



Un malestar persistente en la vida diaria

Una de las señales más claras es cuando el malestar se instala en la cotidianidad y afecta nuestra capacidad para funcionar. Esto puede manifestarse como una sensación general de estar abrumado, tener la concentración dispersa o haber perdido el entusiasmo y el empuje para lograr cosas en el trabajo, la escuela o el hogar. Quizás te encuentres evitando la interacción con compañeros o simplemente sintiendo que las tareas diarias son una carga insuperable. Si este sentimiento persiste durante semanas, es una indicación clara de que es momento de buscar ayuda profesional.



La Salud Mental en León: Una Mirada Local

Este malestar no es una experiencia aislada; es una realidad que resuena en nuestra comunidad. En León, la salud mental es un tema de gran relevancia. Según datos de la Secretaría de Salud de Guanajuato, en la ciudad se han realizado 12,291 tamizajes por depresión y 17,245 por ansiedad, además de haberse otorgado 17 mil 456 consultas psicológicas. Estas cifras no son solo estadísticas; representan a vecinos, amigos y familiares que han dado el valiente paso de nombrar su malestar y buscar ayuda, reflejando una necesidad colectiva latente en nuestra ciudad.

El periódico "El Sol de León" también reporta un aumento en los casos de depresión en ciertas épocas del año, afectando especialmente a jóvenes de entre 18 y 24 años. Este contexto subraya la importancia de encontrar psicólogos en León que comprendan la dinámica local y puedan ofrecer el apoyo necesario.

Para dar un marco global a esta realidad local, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la depresión de la siguiente manera:

"un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración".



Más Allá del Problema: Razones para Crecer en Terapia

Reducir la psicoterapia a un mero remedio para las crisis es como pensar que el ejercicio físico solo sirve para recuperarse de una lesión. En realidad, es una de las herramientas más potentes que poseemos para el autoconocimiento y la expansión de nuestro potencial vital. 


Atender el eco de nuestro malestar —ya sea que resuene en el cuerpo, en nuestras relaciones o en el silencio de nuestros pensamientos— no es jamás un signo de debilidad. Por el contrario, son invitaciones a una autoexploración más profunda, recordatorios de que algo en nuestra vida pide ser visto y transformado. Escucharlas es un acto de cuidado y fortaleza.

¿Y si el verdadero acto de valentía no fuera ignorar estas señales, sino escucharlas y preguntarte qué vienen a decirte sobre la vida que deseas construir?